Terfezia arenaria

Terfezia arenaria (Moris) Trappe

  

Descripción: carpóforo en forma de tubérculo o pequeña patata de 2 a 8 cm de diámetro, Peridio grueso, liso o débilmente rugoso, al madurar se agrieta con bastante frecuencia dejando ver la gleba, es de color blanquecino o pardo claro. El peridio es bastante grueso y al corte suele formar un anillo blanquecino lo que nos permite separarla de Terfezia leptoderma que tiene la piel fina y al corte no presenta ese círculo.

Gleba: consistente, con aspecto granulado, al principio blanquecina-rosada y después de color pardo-rojizo y siempre recorrida por venaciones de color más claro que forman una especie de tabiques. Olor y sabor afrutado y agradable.

  

Localización: frecuente y a veces muy abundante, nace en primavera sola o formando grupos, enterrada o semienterrada en suelos profundos y arenosos, normalmente asociada a una pequeña cistácea, conocida popularmente como la hierba turmera o la madre de la criadilla y cuyo nombre botánico es Tuberaria guttata.

Comestibilidad: es un buen comestible, muy apreciada y buscada en algunas localidades de Extremadura donde es consumida desde tiempos inmemoriales y donde también se pueden degustar unas sabrosas tortillas de “criadillas de tierra” que si las mezclamos con un puñado de espárragos silvestres nos harán disfrutar de una experiencia gastronómica inolvidable.

 

Observaciones: Terfezia arenaria es una especie que se desarrolla enterrada bajo la tierra arenosa, emergiendo de ella un poco al madurar y muchas veces es delatada por un pequeño abultamiento en el suelo con una grieta por donde expulsa al exterior las esporas. También es muy frecuente utilizar el típico “pincho” que vemos en la fotografía superior para localizar las que están enterradas. Se puede confundir con Terfezia leptoderma = Terfezia fanfani, pero esta última es de color más rojizo y las espinas de sus esporas son más finas y largas.

ComercializaciónLa comercialización de las criadillas no está muy desarrollada en Extremadura y es la venta de ámbito local la principal salida, así como el autoconsumo; se pueden comprar frescas en Madrid. En Extremadura existen algunas iniciativas privadas en cuanto a la venta de conservas de criadillas.

Para algunos pueblos mediterráneos (generalmente pobres) las criadillas de tierra constituyen una fuente de alimento, aportándoles además ingresos económicos.

Donde la actividad comercial es más intensa es en los Países Árabes, las criadillas las consideran un manjar; constituyendo todo un ritual la recolección de los primeros ejemplares por parte de algunos adinerados jeques árabes, según información del profesor Moreno.

Además de las conservas extremeñas también se realizan éstas en Marruecos y existen algunas iniciativas que comercializan criadillas frescas del Kalahari en Alemania. (JUSTO M. MUÑOZ, 2006)