Amanita pantherina

 

 

Descripción: sombrero poco carnoso, de  4 a 10 cm de diámetro, al principio globoso y más tarde extendido aplanado; margen incurvado y estriado. Cutícula de color pardo oscuro o marrón más o menos oscuro, cubierta de abundantes restos del velo general en forma de copos blancos flocosos y algodonosos que pueden desaparecer por la acción de la lluvia.

Láminas: numerosas, apretadas, de color blanco.

Pie: esbelto, largo, cilíndrico, acabado en un pequeño bulbo,  con la superficie lisa o finamente escamosa, blanco.  Anillo situado en la parte media del pie. Delgado, persistente,  blanco y algo estriado en la parte superior. Volva blanca, corta con reborde, formada por varios círculos dispuestos en forma helicoidal o circula alrededor del pie.

Carne:  escasa, blanca, frágil, de sabor dulce; olor agradable.

Localización: nace principalmente en otoño, crece formando pequeños grupos en todo tipo de bosques.

Comestibilidad: venenosa, y aunque la mortalidad es muy baja, puede causar intoxicaciones muy serias. Los primeros síntomas se pueden sentir al cabo de 1/2 h y se manifiestan por una excitación nerviosa, embriaguez, sudoración y vómitos.

Observaciones: Amanita pantherina es una especie  que se puede confundir con la comestible Amanita rubescens  (Pers.: fr.) S.F. Gray, pero la carne de esta última enrojece y además, y este es un dato muy importante, no tiene el borde del sombrero estriado. Amanita pantherina es una especie bastante frecuente e incluso abundante  en los bosques de Extremadura.

En los envenenamientos por setas en que los primeros síntomas aparecen rápidamente, como pueden ser los de A. muscaria y A. pantherina, se aconseja como medida inmediata tomar un vaso grande de agua caliente en el que previamente pondremos sal en abundancia, con esto conseguiremos con toda seguridad provocar el vómito y expulsar los restos de setas que aún contenga el estomago.